Dejando Huella
Salvajes en Assilah, Marruecos

En vivo   •   Julio , 2018

ASiempre nos hemos preguntado sobre la insensatez de estar sentado en una sala de clases. No por el hecho de estudiar, sino por lo que significa mantener quieta y atenta a personas que muchas veces no quieren estar ahí. Más aún para  chiquillas de 7 años.

Siempre pensamos en las cosas más sublimes que puede tener la imaginación de los niños. Practicad con ellos, decía un filósofo alemán de apellido impronunciable, ante todo la improvisación, sin hora fija y lugar. De esta manera, aprenden desde temprano que la alegría es una constelación feliz y que es preciso saberla disfrutar agradecidos, aunque acabe en algún momento.

Eso fue lo que hicimos en Marruecos.

Crear, manchar y estampar con los niños de Assilah durante toda una tarde desbordó nuestra propia experiencia. Aún nos queda el entusiasmo que surgió, solo con un poco de pintura y 5 metros tela, de cada una de esas pequeñas manos. Ellas hicieron el trabajo, junto con todo el resto del cuerpo. Ellas marcaron el rumbo; pusieron nuestras huellas en común, tal como grita a todas voces el mensaje de la banderola.

No les importaba nada, ni su ropa post ramadán ni el regaño que podría venir de su familia. El juego de crear y escoger el mensaje todos juntos era mucho más fuerte. He ahí la diferencia con los adultos que pasaban: aunque estaban atentos, su miedo a no hacerlo bien o mancharse era más grande.

Desde ahora colgará nuestra banderola en Assilah, que pone de manifiesto, que tanto nuestras huellas como las de ellos son iguales. Porque en estas instancias, nadie es diferente. Y porque con un poco de pintura, esas diferencias desaparecen.

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2018-09-22T00:44:29+00:00